viernes, 22 de julio de 2011

ZIRIES 2008, un proyecto hecho realidad.



La paciencia y el duro trabajo siempre tienen su recompensa. Este vino es el resultado de un ilusionante proyecto de varios amigos viticultores, que junto con su pasión por el vino han visto realizado su sueño. Empezaron en el año 2002 con una pequeña bodega en San Pablo de los Montes (Toledo), pero pronto se les quedó pequeña y se trasladaron en 2005 a la actual, en Cuerva. Se trata de Bodegas Lobecasope de los Montes de Toledo, con una filosofía de viticultura biodinámica y una recuperación de viñedos abandonados de garnacha tinta que rondan los 48 años. Más concretamente, la parcela de donde procede este vino, Ziries 2008, tiene 53 años, de suelos profundos y composiciones arenosas, calcáreas y arcillosas. Son cepas sobre pie franco, sobre las que se le aplican una agricultura ecológica, aunque sin certificación para no aumentar los gastos.



Y es que la garnacha está de moda, y no sólo en España. Poco a poco y con el esfuerzo de las bodegas que la emplean en sus vinos, principalmente en pequeños proyectos artesanales y de producciones pequeñas, sacan la máxima expresión de esta variedad, que fue no hace mucho la más plantada del país, para mostrarla en el extranjero y darle un impulso como a ninguna otra uva tinta española, a excepción de la poderosa tempranillo. El éxito de esta variedad se basa principalmente en el trabajo en el viñedo. Son las viñas viejas de garnacha las que están teniendo verdadero éxito, como son las de este vino, de 53 años de edad. Esto es debido a que estas cepas acumulan sustancias de reserva, cada año, ofreciendo producciones más bajas, aunque la calidad de la uva es mucho más estable, consistente y con una mayor concentración. Esto también implica que las añadas sean más regulares, siendo estas viñas viejas muy valoradas por los viticultores y enólogos. Hay que recordar que esta variedad de uva tiene tendencia oxidativa, y no es una uva con mucho color ni con una gran estructura tánica para permitir al vino envejecer durante largos años. Sin embargo, bien tratada, nos regala vinos muy perfumados, elegantes, minerales y equilibrados.

Flequi Berruti, César Ruiz y Nacho Jiménez, amigos y socios de La Tintorería.
 Flequi Berruti es uno de los máximos responsables del éxito que está teniendo este vino. Actualmente es socio-propietario de la ingeniosa y dinámica tienda de vinos “La Tintorería” de Madrid. Anteriormente, estuvo trabajando en la vinoteca “Lavinia” durante 7 años, dónde conoció a los sumilleres y enólogos Nacho Jiménez y César Ruiz, sus futuros socios en La Tintorería. Esta tienda tiene alrededor de 1.500 referencias, repartidas entre vinos nacionales e internacionales, con especial atención a vinos de bodegas artesanales de pequeñas producciones numeradas, vinos biodinámicos y vinos de variedades autóctonas muy difíciles de encontrar. Ah sí, se me olvidaba, los vinos de la Borgoña son su delirio, y eso se trasmite y se siente en la tienda.
Volviendo al vino en cuestión, quieren llevar a cabo un gran reto, contradictorio a lo habitual en esta zona: reducir el peso alcohólico y la golosidad típicas del centro de la península. Así, al mando de la enóloga de la bodega, Sonia López, buscan el equilibrio, la elegancia y la sencillez, junto con la expresividad de la uva y el terroir. Esta añada del 2008 es la primera en comercializarse, aunque existe desde el 2004 con producciones mínimas para los amigos.
El otro vino de esta bodega es Navalegua, nombre elegido por la enóloga Sonia López. Es un vino con aromas más finos, florales y delicados, con un pequeño aporte de madera que da consistencia al vino.
Como última noticia sobre este vino, hay que señalar que en su añada del 2008, ha sido valorado recientemente por el afamado crítico norteamericano Robert M. Parker con 91 puntos, aunque en realidad ha sido su colaborador Jay Miller, responsable en la revista “The Wine Advocate” de la cata de los vinos españoles, entre otros. Un gran éxito para esta bodega y todo su equipo, que esperaban expectantes la calificación de tan prestigioso crítico vinícola, y el reconocimiento a la valentía de haber recuperado viñas viejas y abandonadas en Cuerva y San Pablo de los Montes de Toledo.

ZIRIES 2008
·        Bodega: Bodegas Lobecasope.
·        Zona: Vinos de la Tierra de Castilla (Montes de Toledo).
·        Tipo de vino: Tinto con madera.
·        Meses en barrica: 14 meses en barricas de roble francés de 500 l.
·        Variedades: Garnacha.
·        % alcohol: 14,5%.
·        Precio aprox.: 10€.
·        Punt. Personal (0-100): 72 ptos.

El vino se nos presenta con un bonito color rojo cereza con ribetes morados, de capa media, brillante, densidad media y lágrimas medio-rápidas.
Nariz seductora, de intensidad media-alta con aromas a violetas, lavanda, frambuesa madura, albaricoque, regaliz y humo. Se aprecia el hincapié en anteponer en la elaboración la fruta a la madera a pesar de sus 14 meses de barrica, con un discreto cacao en segundo plano.

Boca fresca con una entrada seca, nerviosa y juguetona, de cuerpo ligero y paso rápido. Pronto aparecen notas astringentes, dejando la boca con una sensación de sequedad y verdor al final de la lengua. Sus 14,5 grados de alcohol se hacen presentes, que junto a los taninos verdes quitan calidad en boca a este vino. Quizás necesita más tiempo en botella para pulir esos potentes taninos y honrar a esa nariz que es verdaderamente extraordinaria. No es un vino para todos los públicos, en mi opinión es para gente ya avanzada que entiendan los rasgos de este gran vino.

Cada añada, este vino se va puliendo en su elaboración y va ganando en calidad. Según me cuenta Flequi, “el 2010, si no pasa nada raro, dará que hablar, porque incluso nos gusta más que el 2009, que está francamente bueno. Hemos trabajado con un 20% de raspón y nos ha gustado verdaderamente el tipo de vino que ha salido con esta nueva forma de elaborar: vinos con más frescura, más largo de boca y con una fruta más presente”. Habrá que catarlos para poder compararlos.

Desde este blog personal quiero agradecer a Flequi Berruti su predisposición a informarme sobre todas las dudas que me han ido surgiendo durante la realización de este artículo, y felicitarle por su devoción hacia este mundo tan bonito del vino, que se traslada a todo lo que hace.

¡¡Que Bodegas Ziries siga recuperando viejas garnachas de Cuerva y San Pablo de Toledo!!



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